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ESPACIOS ABIERTOS 4
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La construcción del Puerto de Granadilla sería una gran obra de arte Compartir en Facebook Meneame Twitter Imprimir

Fecha: 16/07/2009
Fuente: Antonio Jiménez Paz

Publicamos una entrevista realizada por Antonio Jiménez Paz al fotógrafo Germán Páez

A algunos personajes se les reconoce por sus acciones, pero al artista visual Germán Páez (Arrecife, 1967) se le puede reconocer más bien por sus intervenciones fotográficas sobre las acciones de otros, anónimas o no. No se corta ni un pelo para afirmar que “las particularidades producidas en el paisaje de nuestra geografía isleña no son mejores ni peores que las transformaciones visuales que se producen por ejemplo en lugares de moda como China o Japón, y que tales transformaciones y degradaciones visuales que se reproducen entre nosotros merecen ser igualmente retratadas y mostradas como singularidad tanto aquí como en el exterior”. ¿Que de qué va Germán Páez? Si no lo conocen del todo ni han contemplado alguna vez ninguna de sus instalaciones, antes que explicar nada, es mejor que pasen y lean. La ironía es el sentido imprescindible para su comprensión.

GERMÁN PÁEZ / ARTISTA VISUAL

- Generalmente todo autor creativo suele reconocer a cierta altura vital al menos dos etapas en su trayectoria… ¿Así es también en tu caso?

- Pues sí… Reconozco una primera etapa que va desde 1991, el mismo año en que me licencié en Bellas Artes, hasta el 2001. Una etapa en la que yo iba de pintor, pintaba e iba de pintor. A partir de ahí la segunda, que es cuando ya me planteo un interés particular por el arte conceptual y las instalaciones, empezándome a preocupar por los procesos artísticos. Yo creo que al principio estaba tanteando el terreno, porque cuando iba de pintor realmente estaba aprendiendo, aunque en 1994, cuando expuse en Artizar, ya apuntaba hacia una tendencia conceptual y dadaísta. Visto ahora con la distancia yo creía que tenía las ideas muy claras, pero en verdad estaba preparándome.

- ¿Qué aprendizajes pertenecen a esa primera época y a qué conclusiones llegaste?

- Vas aprendiendo a cómo moverte como artista, como persona que pide una sala, a moverte a nivel de galerías como entre artistas; en definitiva, a moverme dentro del funcionamiento de ese mundo… Pero creo que cometí un error fundamental en esa época y que fue no marcharme, irme fuera a formarme, a prepararme, a conocer lugares y experiencias nuevas. Justo en 1992 o 1993 tenía que haberme ido fuera de aquí.

- ¿Por qué lo dices? ¿Qué hubieras conseguido hipotéticamente de haber sido más atrevido abandonando en esa época las islas?

- Para empezar más experiencia formativa, un aprendizaje mayor, un conocimiento mayor en vivo de los procesos artísticos contemporáneos; en segundo lugar, eso que por desgracia en Canarias tanto se valora: que un artista canario haya obtenido cierto reconocimiento fuera de las islas… Si te paras a analizar te darás cuenta que en Canarias los tipos de artistas se dividen en dos, los que han salido fuera y han tenido cierto reconocimiento y los que se han quedado en Canarias trabajando con mucha coherencia y rigor sin obtener el reconocimiento que se merecen. Y que conste que no estoy hablando de mí, sino que conozco y creo que en Canarias hay muchísimo talento, que hay artistas visuales muy buenos que no están injustamente considerados. Es decir, que hay artistas a los que se les ha dado todos los medios necesarios para producir y otros no reconocidos que no tienen medios y están muy limitados para expresarse adecuadamente. Por desgracia, en Canarias el único mecenazgo existente es el de las instituciones públicas y todo gira en torno a eso.

- Es decir, y corrígeme si me equivoco, que según apuntas hay dos tipos de artistas, los oficiales y los no oficiales…

- Sí, y que incluso se podría alegar que los “artistas oficiales” son muy buenos y los otros no lo son tanto. Pero yo estoy convencido de que eso no es cierto, que lo que hay es una falta clara de objetividad en la cultura en Canarias, ya que todo artista visual -por el mero hecho de serlo- merece ser suficientemente apoyado como pasa en otros países más desarrollados culturalmente que el nuestro, Suiza o Alemania por ejemplo.

- Centrémonos ahora en esa segunda etapa creativa que tú mismo has señalado que se inicia a partir de 2001. ¿Qué nuevos intereses son los que captan tu atención?

- Cuando aún estaba en esa primera época de aprendizaje y conocimiento, interesado sobre todo en las nuevas tendencias artísticas surgidas después de la II Guerra Mundial me interesé especialmente por Land Art. Llegué a la conclusión de que en el paisaje canario había obras de Land Art anónimas y abandonadas, realizadas por agricultores que lo hacían sin ninguna intencionalidad ni pretensión artísticas. Muchas de ellas se hallaban abandonadas: muros de abrigos, atarjeas, terrazas de cultivo, zanjas, etc. Me pareció sorprendente ver el gran parecido formal con los “earthworks” de artistas americanos de las décadas 60 y 70: Heizer, Smithson, Tuttle… Desde entonces me dediqué a fotografiar y coleccionar con gran pasión todas estas construcciones o edificaciones agrícolas abandonadas, interesándome especialmente su propio abandono y deterioro. Ya en 1993 realicé una exposición en la sala de arte de Cajacanarias del Puerto de la Cruz titulada “Land Art en Canarias”, donde exponía mis fotografías de estos “encuentros fortuitos”, porque considero que estos hallazgos que yo fotografío para coleccionar son realmente bellos… Entonces empecé a leer, a documentarme, a teorizar, e incluso realicé mi tesina de suficiencia investigadora sobre este aspecto.

- ¿Y qué aprendiste imbuido en tanto afán investigador?

- Aprendí que todo lo que me interesaba ya había sido investigado y meditado anteriormente: la estética de la ruina (Piranesi), lo sublime en el paisaje (Burke), la deambulación y el paseo por el territorio (los dadaístas, Francesco Careri, que escribió el libro Las representaciones del Andar y que incluso ha estado aquí en Las Palmas dando charlas)… Por eso mi gran sueño siempre ha sido poder realizar una copia literal de estos hallazgos en una sala de exposiciones como si de una escultura se tratase, cosa que sólo he podido hacer en dos ocasiones: en La Regenta en 1999 y en el Convento de Santo Domingo en Lanzarote en 2007.

- ¿Dónde residiría la diferencia entre las intervenciones clásicas del Land Art y tus pretensiones particulares?

- Normalmente los artistas clásicos del Land Art realizaban sus intervenciones en el propio terreno, en el paisaje; yo a diferencia de ellos encuentro estas intervenciones ya realizadas de forma anónima y sin pretensiones artísticas, las fotografío y las intento emular, realizar esculturas fuera de su contexto, en la sala de exposiciones; pero no solamente realizo una obra de apropiación y copia, sino que pretendo que el público se fije en objetos humildes que son a mi juicio particularmente bellos. Para ello es necesario fotografiarlos y realizar réplicas fuera de su contexto, en una sala de exposiciones. Porque al estar aislado de su contexto es cuando podemos recrearnos más en su belleza. Pretendo que los demás participen de la belleza de la ruina.

- ¿Pero hasta qué punto estás inventando algo, proponiendo algo nuevo?

- En el fondo no he inventado nada nuevo. No es nuevo porque ya los artistas románticos se recreaban en la belleza de la ruina, pero referida o aplicada a la ruina clásica griega o romana; pero sí es nuevo en cuanto que en Canarias, con nuestra particular idiosincrasia, no se ha realizado antes. En este caso concreto me refiero a las tipologías constructivas de nuestro paisaje.

- Dicho eso, ¿hasta dónde te ha llevado toda esta singular curiosidad tuya? ¿Cuál su alcance investigador?

- Las construcciones agrícolas realizadas en los siglos XIX y XX (una sorriba, una terraza de cultivo, un depósito de agua, etc.) son construcciones bellas en su abandono. Todas estas construcciones obedecen a un contexto socioeconómico muy concreto: la retirada de la economía agrícola sustituyéndola por la economía de servicios. Esto es por lo que vemos tantas construcciones abandonadas que pueden pasarse años en ese estado o ser sepultadas por dúplex, apartamentos, carreteras, etc. Durante los años 2002 y 2003 me interesó también la estética de la ruina arqueológica: Tufia (un antiguo poblado aborigen en la costa de Telde de una gran belleza), El Agujero en Gáldar, etc. Y también me interesó (que son cosas sobre las que estoy trabajando ahora mismo) la estética de la obra pública: centros comerciales en construcción, naves, y carreteras.

- ¿No te interesa pronunciarte frente a la degradación de nuestro propio paisaje, limitándote sólo a alimentarte de ella como artista y sin juicio ético por tu parte?

- Realmente yo no juzgo nada de nada cuando realizo mi obra, solamente reflejo una realidad inevitable. Los grandes cambios socioeconómicos de los últimos 30 años en Canarias se reflejan y se seguirán reflejando en el paisaje y creo que eso es imposible de evitar. Los movimientos ecologistas solamente pueden realizar acciones puntuales: Puerto de Granadilla, determinadas licencias de obras, pero en conjunto las transformaciones se seguirán produciendo porque nuestro modelo económico lo fomenta. Como artista visual sólo pretendo llamar la atención sobre las obras públicas o agrícolas, limitándome sencillamente a mostrar la belleza que hay en ellas. Claro, no sin cierto trasfondo de ironía.

- Llegados a este punto creo que me debes una aclaración. Explícate, por favor…

- Lo que nunca pretenderé es exaltar un pasado agrícola tradicional como de paraíso perdido que nunca ha existido y que sólo fomentan determinados sectores sociales en el Día de Canarias. Lo que no es de recibo es fomentar romerías basadas en una realidad agrícola que ya no existe ni se fomenta. Nuestra realidad paisajística es la que es y sólo podemos describirla. Insisto: la realidad económica fomenta estos cambios paisajísticos con una urbanización creciente, y ni los movimientos ecologistas ni las crisis económicas lograrán transformar esta realidad. Solamente podrán realizar actos puntuales o reducir determinadas intervenciones urbanizadoras, pero nada más… Siguiendo con mi discurso, quizás el Puerto de Granadilla sería una gran obra de arte, un gran “earthwork” mientras se construye, que incluso superaría al proyecto de Tindaya como obra de arte. Qué quieres que te diga: me encanta coleccionar todos estos “earthworks” mientras se producen como quien colecciona mariposas, especies en peligro de extinción de las que desearías tener un ejemplar. Hay obras o transformaciones que aparecen y desaparecen con rapidez, como la obra de un gran centro comercial, y mi objetivo es obtener fotos de esas transformaciones para guardarlas puesto que nunca más se volverán a ver.

- ¿Ramificaciones de esta obsesión tuya son tus últimas intervenciones remarcando con líneas de cal cúmulos de basura o chatarra hallados en medio del paisaje?

- Me inspiré para realizar este tipo de obras cuando vi la preparación de un terreno para construir apartamentos: primero se realiza la planta de la futura construcción con líneas de cal, luego se marcan las esquinas con varillas metálicas y luego se procede a la cimentación. Ese “dibujar” con cal sobre un terreno me inspiró para realizar mi obra: ya no sólo fotografío esos procesos de dibujo en el paisaje sino que procuro realizar esos dibujos en lugares que me llamen la atención, ya sea para hacerlos destacar o por el simple hecho de recrearme en el placer de dibujar sobre el propio paisaje como soporte de expresión. Las obras que tengo más trabajadas sobre este particular es la serie “Remarcando vertederos ilegales”, que consiste en acciones fotográficas en lugares especialmente degradados: vertederos ilegales sobre todo. Empecé en 2005 remarcando un vertedero ilegal en La Graciosa que aún existe. Posteriormente remarqué otro ilegal en Santidad (Arucas), como otro en la costa del mismo municipio, curiosamente limpiados con posteridad estos dos últimos. No sé bien si fue por la publicidad y denuncia de este fenómeno o no. En la I Bienal de Arquitectura, Arte y Paisaje en la que participé exhibiendo estas acciones fotográficas las presenté señalando los lugares en los que intervine…

- Démosle, entonces, vuelta a la tortilla: ¿este adecentamiento institucional podría ser entendido, siguiendo tu juego, como otra acción artística consecuencia de la tuya?

- Sin duda muchos ayuntamientos canarios tienen auténticos artistas en sus órganos de dirección. ¿Cómo se entiende, si no, que por un lado fomentan la limpieza y el ordenamiento urbanístico en prensa y otros medios, mientras que por otro son los primeros en hacer oídos sordos a la gran cantidad de construcciones ilegales que permiten en sus propios municipios, estando precisamente encargados de controlar estos desmanes? Pero tampoco vale decir que la culpa de todo esto la tienen los ayuntamientos. Considero que muchos canarios, muchos ciudadanos, no tienen aún desarrollado el criterio de contaminación visual, por lo que les da igual que en nuestras cunetas hayan lavadoras, neveras y todo tipo de electrodomésticos y en nuestros barrancos los escombros de las reformas del cuarto de baño o de la cocina…

- Uy, me estoy imaginando tu conclusión. Tu cara de sarcasmo lo dice todo…

- Al final concluyo que todos los canarios somos unos artistas: desde los altos cargos del ayuntamiento que fomentan situaciones paradójicas con gran hipocresía (unos actores estupendos), pasando por los ciudadanos de a pie que llenan de “preciosas esculturas” con sus escombros aquí y allá hasta llegar a los artistas como yo -que soy parte de esa cadena- denunciando estas situaciones y sacándole partido estético a todo ello: lo feo como categoría artística. Un ejemplo paradigmático es Robert Smithson que allá por 1967 ya se paseaba por lugares degradados industrialmente obteniendo fotografías de lugares degradados por fábricas abandonadas, y que irónicamente lo titulaba Un paseo por los monumentos de Passaic (New Jersey). En Canarias este fenómeno se ha producido más tarde, pero no cabe duda que Canarias en este sentido está llena de monumentos… A mí también la obra pública y las obras agrícolas abandonadas se me presentan -como artista visual, insisto- con un sentido paradójico: son bellas, pero al mismo tiempo una realidad triste puesto que se produce un fenómeno de urbanización acelerado e importante, además de inevitable.

- Te doy otra oportunidad… en el fondo, ¿dónde reside esa belleza de lo feo?

- En la fuerza telúrica y topográfica y su relación con su entorno inmediato, en el mismo proceso del cambio que se produce. Por ejemplo, me apasiona especialmente el proceso de desaparición de una loma o colina en Jinámar. Arriba de esa loma había bastantes viviendas sociales, y ahora al lado están levantando un gran centro comercial. Primero fueron comiendo, desbastando toda la colina alrededor, luego derribaron las viviendas sociales y posteriormente las excavadoras fueron desgastando la colina de tal modo que ésta prácticamente ha desaparecido. Sinceramente -y ya no puedo explicarlo de otra manera- para mí es un gigantesco “earthwork” realizado en este caso por las empresas de construcción. Por eso digo siempre con ironía que nuestras empresas de construcción son los mejores artistas visuales que tenemos en Canarias: si no, ¿cómo se podrían ver tan magníficas piezas de Land Art, tan grandiosas, si no son realizadas por nuestras constructoras? Nunca un artista en Canarias podría realizar estas magníficas y enormes obras de arte… ¿Se me entiende ahora?

- Yo sí, porque cuento con las expresiones de tu rostro. No sé si los demás también.

Por Antonio Jiménez Paz.

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